Los líderes bancarios ya no tienen el lujo de esperar un informe trimestral, mensual o incluso semanal para informarles de lo que está sucediendo en su negocio. Una anomalía perdida puede dar lugar a costosos problemas legales y regulatorios, mala atención mediática o una ruptura en las relaciones con los clientes. Si bien la mayoría de las empresas están armadas con un diluvio de datos, pocas tienen la capacidad de convertirlo en acciones perspicaces y en tiempo real. Para combatir este problema, los gerentes bancarios recurren a nuevas herramientas de visibilidad como las soluciones de Gestión de Actividad Empresarial (BAM). La monitorización de la actividad empresarial puede identificar y marcar automáticamente oportunidades y anomalías urgentes, como grandes retiros de efectivo, solicitudes de préstamos por encima de un cierto importe o solicitudes de préstamos de empresas con un cierto número de empleados. En lugar de esperar un informe después de los hechos, puedes configurar alertas en tiempo real desencadenadas por eventos importantes. Con las condiciones de monitorización de la actividad empresarial adecuadas, puedes tener una nueva ventana al estado en tiempo real de tu negocio y transformar la forma en que tu equipo bancario gestiona los datos.
1. Detecta anomalías en tiempo real rápidamente
El propósito de una solución de monitorización de la actividad empresarial es simplificar, no complicar, cómo operas como institución financiera, por lo que es importante seleccionar una que no añada pasos adicionales a tus procesos. Una plataforma plug-and-play como ProcessMaker puede enviar alertas directamente a tu bandeja de entrada, sin necesidad de iniciar sesión en un sistema complejo o de buscar en un informe innecesariamente engorroso. Las alertas personalizadas en tiempo real otorgan a tu equipo el poder de detectar anomalías rápidamente y tomar medidas inmediatas.
2. Monitoriza fácilmente las irregularidades bancarias relacionadas con la pandemia de COVID-19
Las condiciones que cambian rápidamente, como las relacionadas con la pandemia actual, requieren la capacidad de realizar adaptaciones sobre la marcha. La actividad bancaria que antes se consideraba estándar puede convertirse rápidamente en anormal. Si realizar cambios en tus informes es un proceso prolongado y que consume mucho tiempo, tu equipo puede quedarse rápidamente atrás. El COVID-19 cambió muchos comportamientos bancarios personales y empresariales de la noche a la mañana. Los depósitos semanales de los restaurantes se ralentizaron a medida que los nuevos mandatos los obligaron a cerrar bares y servicios de comedor. Los patrones de compra de los clientes mayores que se refugiaban en casa cambiaron a pedidos en línea de comestibles y otros artículos esenciales. Con una plataforma como ProcessMaker, puedes realizar ajustes ágiles en tu sistema de alertas para tener una imagen real de cómo están operando tus clientes.


