El sistema de matriculación universitaria se enfrenta a más desafíos que nunca. Estudiantes de pregrado de primavera de 2021la matrícula disminuyó un 5,9%. Esto representa la mayor caída desde el inicio de la pandemia. La matrícula en colegios comunitarios cayó un 11,3%. Y según unreciente informe de McKinsey, los cambios en el Código de Ética y Práctica Profesional de la National Association for College Admission Counseling (NACAC) han “revolucionado la forma en que las universidades piensan sobre el ciclo de admisión”. Estos cambios, “abren la posibilidad de reclutar estudiantes de primer año hasta bien pasado mayo y durante el otoño”, y “se espera que aumenten la elección y ofrezcan flexibilidad a los estudiantes, pero también implican una intensa competencia para las universidades de todo el país”. Ante estos desafíos, las universidades deben centrarse en formas de hacer más con menos y de mejorar la experiencia del estudiante. Es más probable que los estudiantes satisfechos completen sus títulos, lo que aumenta las tasas de retención y graduación. Una medida que puede ayudar a las instituciones de educación superior a lograr estos objetivos es reemplazar los procesos de documentación basados en papel en el sistema de matriculación universitaria.
Eliminación de ineficiencias en el sistema de matriculación universitaria
Muchas universidades siguen dependiendo de procesos de documentación manuales y basados en papel para gestionar los expedientes de los estudiantes. Estos procesos son una forma costosa e ineficiente de gestionar los registros de los estudiantes. De hecho,según los expertos, los procesos en papel pueden:
- Cuesta a las organizaciones un promedio de 20 dólares archivar un solo documento. Esto incluye mano de obra, almacenamiento, material de oficina y otros gastos operativos.


