La aplicación de big data, nuevos algoritmos y computación en la nube está creando nuevas economías de plataforma. Estas nuevas economías de plataforma ya están alterando la forma en que trabajamos, así como la estructura de la economía global.
El nacimiento de las economías de plataforma
Las empresas han estado ocupadas durante años creando estructuras en línea que permiten una amplia gama de actividades humanas. La aparición de potentes tecnologías de la información y la reciente migración de la TI a la nube han creado condiciones propicias para el nacimiento de economías de plataforma. Plataformas digitales modernas son marcos multifacéticos que gestionan los términos en los que interactúan los participantes, tanto humanos como máquinas. En su artículo, “El auge de la economía de plataformas” Kenny y Zysman explican que estas economías de plataforma emergentes han comenzado a allanar el camino hacia cambios radicales en la forma en que trabajamos, socializamos, creamos valor y competimos en la economía global. Google y Facebook son plataformas digitales que ofrecen funciones de búsqueda y redes sociales. Airbnb, VRBO, Uber y Lyft son otros ejemplos de plataformas en línea que están revolucionando el sector de viajes. Asimismo, Amazon es un mercado digital con infraestructura y herramientas que permiten a otros construir sobre ellos y monetizarlos.
Cambiando el juego
En esencia, las economías de plataforma monetizan el esfuerzo humano y los activos de los consumidores. Las plataformas de transporte de Lyft y Uber están interrumpiendo el transporte al permitir que prácticamente cualquier persona con un vehículo tenga la oportunidad de ganar dinero. Estas plataformas generalmente cobran menos que los taxis tradicionales por el mismo transporte. La plataforma transfiere ahorros a los pasajeros y también proporciona ingresos a los conductores que desean generar ingresos. Este nuevo modelo económico está cambiando nuestra forma de pensar sobre lo que constituye un “trabajo secundario” o un trabajo. Este modelo emergente también desafía las regulaciones existentes o, en algunos casos, la falta de ellas. Si bien el término economía de plataforma es bastante nuevo, este modelo recuerda a las economías “de lanzamiento” que existían en los EE. UU. antes de la revolución industrial. En aquella época, las empresas enviaban materiales directamente a sus clientes en sus hogares. A diferencia de lo que ocurre hoy en día, los propietarios de plataformas actúan como intermediarios de servicios digitales. Está claro que ya estamos adoptando plataformas digitales y que nuestras economías se están reorganizando. Si bien los efectos no están completamente resueltos, es obvio que las implicaciones sociales, políticas y comerciales de las plataformas digitales persistirán en los años venideros. Para obtener más información sobre este tema, visite:


